SANTO REMEDIO
Pero el ajo no solamente tiene importancia culinaria. Desde hace siglos forma parte de diferentes tradiciones alimentarias y de remedios caseros. Actualmente, la ciencia también ha estudiado algunos de sus componentes, especialmente los compuestos azufrados que se forman cuando el ajo fresco se corta, se machaca o se tritura.
Uno de los más conocidos es la alicina. Esta sustancia no está presente en grandes cantidades en el ajo intacto. Cuando rompemos sus células al picarlo o machacarlo, una enzima llamada aliinasa entra en contacto con otros compuestos y comienza una reacción que produce alicina.
Por eso existe una recomendación culinaria bastante interesante: después de picar o machacar el ajo, se puede dejar reposar unos minutos antes de cocinarlo. Unos 10 minutos es una referencia habitual en la literatura sobre su preparación, aunque esto no significa que el ajo cocinado pierda todo su valor nutricional ni que consumirlo crudo sea necesariamente mejor para todas las personas.
El calor puede disminuir la actividad de algunas de estas sustancias, pero el ajo cocinado continúa siendo un alimento nutritivo y útil dentro de una alimentación variada.
¿Por qué incluir ajo en la alimentación?
El ajo aporta diferentes compuestos vegetales y pequeñas cantidades de nutrientes. Su principal valor, sin embargo, está en que permite dar sabor a los alimentos sin depender de grandes cantidades de sal, salsas o condimentos ultraprocesados.
Algunos estudios han encontrado que el consumo habitual de ajo o determinados preparados de ajo pueden tener efectos modestos sobre factores cardiovasculares, como la presión arterial o el colesterol, especialmente en determinadas personas. Sin embargo, estos resultados no significan que el ajo pueda sustituir medicamentos ni que comer un diente diariamente vaya a prevenir o curar una enfermedad.
La mejor forma de aprovecharlo es incorporarlo como parte de una alimentación saludable.
1. Pan integral con ajo y aceite de oliva
Una receta sencilla para comenzar el día.
Ingredientes:
1 rebanada de pan integral.
½ diente de ajo fresco.
1 cucharadita de aceite de oliva.
Tomate fresco, opcional.
Preparación:
Pica o machaca el ajo y déjalo reposar aproximadamente 10 minutos. Tuesta el pan y frótalo suavemente con el ajo. Añade el aceite de oliva y, si deseas, unas rodajas de tomate.
Indicaciones:
Es una manera sencilla de incorporar ajo a la alimentación sin consumirlo directamente en grandes cantidades. Si el sabor resulta demasiado fuerte, utiliza una cantidad menor.
2. Aderezo de ajo, limón y aceite de oliva
Este aderezo puede utilizarse para ensaladas, vegetales cocidos o pescados.
Ingredientes:
1 diente pequeño de ajo.
2 cucharadas de aceite de oliva.
1 cucharada de jugo de limón.
Perejil fresco.
Una pequeña cantidad de sal.
Preparación:
Machaca el ajo y déjalo reposar unos minutos. Después mézclalo con el aceite, el limón y el perejil picado. Agrega muy poca sal.
Indicaciones:
Utiliza pequeñas cantidades para condimentar tus comidas. No es necesario tomar este preparado en ayunas ni beberlo directamente para obtener los beneficios nutricionales del ajo.
3. Ajo con miel y limón
Esta combinación forma parte de muchas recetas caseras tradicionales, especialmente durante épocas de frío.
Ingredientes:
1 diente pequeño de ajo.
1 cucharadita de miel.
Unas gotas de limón.
Preparación:
Tritura muy bien el ajo y deja reposar unos minutos. Mezcla con la miel y añade unas gotas de limón.
Indicaciones:
Puede consumirse como una preparación alimentaria ocasional. No debe considerarse un tratamiento para la gripe, infecciones respiratorias o dolor de garganta. La miel tampoco debe darse a menores de un año.
4. Vegetales salteados con ajo
Esta probablemente sea una de las formas más prácticas de consumirlo.
Ingredientes:
Calabacín, zanahoria, brócoli o los vegetales que tengas disponibles.
1 diente de ajo.
1 cucharadita de aceite de oliva.
Pimienta y hierbas aromáticas.
Preparación:
Pica el ajo y déjalo reposar unos minutos. Calienta ligeramente el aceite y añade los vegetales. Incorpora el ajo hacia el final de la cocción para evitar que se queme y conseguir un sabor más agradable.
Indicaciones:
Puede utilizarse como acompañamiento del almuerzo o la cena.
¿Cuánto ajo es demasiado?
Uno de los errores más comunes es pensar que, si una pequeña cantidad puede formar parte de una alimentación saludable, consumir mucho producirá mejores resultados.
No funciona así.
El ajo crudo en cantidades elevadas puede provocar ardor, gases, náuseas, dolor abdominal o molestias digestivas. Algunas personas lo toleran perfectamente en las comidas, pero presentan molestias cuando lo consumen en ayunas.
Además, el ajo puede aumentar el riesgo de sangrado, especialmente cuando se consume en cantidades elevadas o mediante suplementos concentrados, por lo que las personas que utilizan medicamentos anticoagulantes o antiagregantes deben consultar con su profesional de salud antes de aumentar considerablemente su consumo.
También conviene tener precaución antes de una cirugía.
Y un detalle importante: el ajo fresco conservado en aceite requiere especial cuidado. No es recomendable dejar dientes de ajo crudo sumergidos en aceite a temperatura ambiente durante períodos prolongados, porque pueden crearse condiciones favorables para el crecimiento de Clostridium botulinum. Si se prepara ajo en aceite en casa, debe manejarse con técnicas seguras de conservación y refrigeración; ante la duda, es preferible preparar pequeñas cantidades para consumirlas inmediatamente.
El ajo no necesita convertirse en un remedio milagroso para demostrar su valor. Es, ante todo, un alimento versátil que puede enriquecer nuestras comidas y aportar compuestos vegetales interesantes.
Picarlo, machacarlo y dejarlo reposar unos minutos antes de cocinarlo es un pequeño detalle culinario que puede resultar interesante para quienes desean aprovechar mejor sus compuestos azufrados. Pero no debemos olvidar que la salud no depende de un solo ingrediente.
Una alimentación variada, rica en verduras, frutas, legumbres, cereales integrales y fuentes adecuadas de proteínas, junto con actividad física y controles médicos cuando corresponda, tiene mucha más importancia que cualquier alimento aislado.
El ajo puede seguir siendo ese ingrediente sencillo que pasa de la tabla de cortar a la cazuela y de la cocina de nuestros abuelos a nuestras propias recetas. La diferencia está en aprender a utilizarlo con equilibrio, disfrutando de su sabor y reconociendo lo que realmente puede aportar.ando lo dejamos reposar
Hay ingredientes que nunca faltan en una cocina. Están presentes en los guisos, en las sopas, en las carnes, en los arroces y hasta en algunos aderezos. El ajo es uno de ellos.