AGREGA ESTE MINERAL
Con el paso de los años es normal que el cuerpo cambie. Algunas personas comienzan a notar las piernas más cansadas al final del día, sensación de pesadez después de permanecer mucho tiempo de pie, calambres ocasionales o pies que necesitan unos minutos de descanso después de caminar. Sin embargo, no todo lo que sentimos en las piernas debe atribuirse automáticamente a la edad.
La hinchazón, el hormigueo, el dolor, los calambres frecuentes o los cambios de color en las extremidades pueden tener diferentes causas. Por eso, aunque el magnesio es un mineral importante para el organismo, no debe considerarse una solución universal para los problemas de circulación.
El magnesio participa en funciones relacionadas con los músculos, los nervios, el equilibrio de electrolitos y la producción de energía. Una alimentación variada suele aportar una buena parte de las necesidades diarias mediante alimentos como frutos secos, semillas, legumbres, cereales integrales y algunas verduras de hojas verdes.
Agua y magnesio: no siempre hace falta añadir minerales
El agua es fundamental para mantener una hidratación adecuada. No obstante, una persona sana que bebe suficiente líquido y mantiene una alimentación equilibrada generalmente no necesita añadir cloruro de magnesio o sal al agua que consume durante el día.
Agregar cantidades excesivas de minerales puede provocar molestias digestivas y, en determinadas personas, problemas más importantes. El riesgo es especialmente relevante cuando existen enfermedades renales o se utilizan determinados medicamentos.
Por eso, si se desea aumentar el consumo de magnesio, una opción sencilla es comenzar por la alimentación.
Batido de banana, avena y semillas
Esta preparación puede servir como desayuno o merienda y combina varios alimentos que aportan magnesio.
Ingredientes:
1 banana pequeña
2 cucharadas de avena
1 cucharada de semillas de calabaza o chía
1 taza de leche o bebida vegetal
Canela al gusto
Preparación:
Coloca todos los ingredientes en la licuadora y procesa hasta obtener una mezcla cremosa.
Modo de uso: puedes tomarlo como parte de una alimentación equilibrada. No es necesario añadir cloruro de magnesio al batido. Si utilizas una bebida vegetal, revisa la etiqueta para conocer su contenido nutricional.
Ensalada de espinaca, aguacate y semillas
Las verduras de hojas verdes, las semillas y el aguacate pueden contribuir al consumo diario de magnesio.
Ingredientes:
1 taza de espinaca
½ aguacate
1 tomate
1 cucharada de semillas de calabaza
Jugo de limón
1 cucharadita de aceite de oliva
Preparación:
Lava muy bien los vegetales y córtalos. Colócalos en un recipiente, añade el aguacate y las semillas y termina con limón y aceite de oliva.
Indicaciones: puede utilizarse como acompañamiento del almuerzo o combinarse con huevo, pollo, pescado o legumbres para preparar una comida más completa.
Crema de habichuelas y vegetales
Las legumbres también son una alternativa interesante para aumentar el consumo de minerales dentro de una dieta variada.
Ingredientes:
1 taza de habichuelas cocidas
½ zanahoria
½ taza de calabaza
¼ de cebolla
Agua o caldo bajo en sodio
Orégano al gusto
Preparación:
Cocina los vegetales hasta que estén blandos. Agrega las habichuelas y deja cocinar unos minutos más. Puedes triturar parte de la preparación para conseguir una crema espesa.
Modo de consumo: una porción puede formar parte del almuerzo o la cena. Combínala con vegetales y una fuente de proteína si deseas una comida más completa.
¿Y qué ocurre con el famoso "aceite de magnesio"?
Aunque recibe el nombre de aceite, la preparación conocida popularmente como aceite de magnesio suele ser una solución de cloruro de magnesio en agua. No contiene aceite en el sentido tradicional.
Puede utilizarse sobre la piel por algunas personas, pero no debe asumirse que produce los mismos efectos que tomar magnesio por vía oral. La evidencia disponible no permite considerar la aplicación sobre la piel como un método fiable para corregir una deficiencia de magnesio.
Si aun así deseas probar una preparación tópica, lo más prudente es utilizar un producto cosmético formulado específicamente para ese propósito y seguir las instrucciones de su etiqueta. No lo apliques sobre heridas, piel irritada ni cerca de los ojos. Si provoca ardor intenso, picazón o enrojecimiento, retíralo y suspende su uso.
Baño de pies relajante
Un baño de pies con agua tibia puede resultar agradable después de un día largo, aunque no debe presentarse como un tratamiento para mejorar una enfermedad circulatoria.
Puedes llenar un recipiente con agua tibia y mantener los pies dentro durante unos 10 a 15 minutos. Después, sécalos cuidadosamente, especialmente entre los dedos, y aplica una crema hidratante si tienes la piel seca.
Si utilizas sales de Epsom, recuerda que contienen sulfato de magnesio, pero no existen pruebas sólidas de que un baño de pies pueda aportar suficiente magnesio al organismo para tratar una deficiencia.
Movimiento: un hábito sencillo que sí importa
Cuando una persona permanece muchas horas sentada, levantarse periódicamente y caminar unos minutos puede ser beneficioso para mantener la movilidad y activar los músculos de las piernas. También pueden realizarse movimientos suaves de los tobillos mientras se está sentado.
Caminar diariamente, adaptando la duración a la condición física de cada persona, es un hábito mucho más razonable que depender de una bebida de magnesio para solucionar la sensación de piernas pesadas.
Precauciones importantes
Los suplementos de magnesio no son adecuados para todo el mundo. Las personas con enfermedad renal deben consultar con un profesional sanitario antes de utilizarlos. También conviene consultar si se toman medicamentos, ya que el magnesio puede interferir con la absorción de algunos fármacos cuando se toma al mismo tiempo.
El exceso de magnesio procedente de suplementos puede producir diarrea, náuseas y cólicos abdominales.
Además, una hinchazón persistente de una sola pierna, especialmente si aparece de manera repentina y está acompañada de dolor, calor o enrojecimiento, requiere valoración médica. También se debe buscar atención urgente ante dificultad para respirar, dolor en el pecho o desmayo.
Cuidar la circulación no consiste en encontrar un mineral milagroso. Consiste en observar las señales del cuerpo, mantener una alimentación variada, beber suficiente agua, moverse regularmente y atender los problemas que persisten.
El magnesio tiene un papel importante dentro de una alimentación saludable, pero no necesitamos convertirlo en una solución para todos los síntomas. A veces, los cuidados más sencillos —una buena comida, una caminata, descansar las piernas y mantener una hidratación adecuada— son precisamente los hábitos que podemos sostener durante más tiempo.
Y cuando las molestias cambian, empeoran o aparecen de forma repentina, escuchar al cuerpo también significa saber cuándo dejar los remedios caseros a un lado y consultar con un profesional.