Tomillo: Un Remedio Natural con Grandes Beneficios para la Salud
Tengo un tomillo en la ventana de la cocina que ha sobrevivido a dos inviernos, a mi mala memoria para regar y a un gato que lo usó de almohada. Lo compré por capricho, atraído por ese olor a campo que desprende cuando le da el sol. No sabía que estaba llevando a casa un pequeño quirófano vegetal. Un día me desperté con la garganta como si hubiera tragado vidrio molido. Sin aspirinas en casa, recordé que alguien me había dicho que el tomillo era bueno para eso. Preparé una infusión, dudando. A la tercera taza, podía tragar saliva sin llorar. Desde entonces, le pregunto a la planta antes que al botiquín.
Recetas que han pasado el examen de mi familia
Infusión doble acción para garganta y pecho: Pongo una cucharada colmada de tomillo seco en una taza, añado tres rodajas de jengibre fresco y cubro con agua hirviendo. Tapo y espero 10 minutos exactos (si pasan, se amarga). Cuelo, añado una cucharada de miel de eucalipto y el jugo de medio limón. La tomo bien caliente, a sorbos pequeños, mientras el vapor me limpia la nariz. Si la tos es seca, le añado una pizca de cúrcuma.
Vapor potenciado para bronquios atascados (mi versión mejorada): Pongo a hervir dos litros de agua con un puñado generoso de tomillo, una cucharada de sal gruesa y unas gotas de aceite esencial de árbol de té. Cuando hierve, retiro, me inclino sobre la olla con una toalla en la cabeza (como si fuera una ceremonia secreta) y respiro hondo durante 10 minutos. La sal ayuda a desinflamar, el árbol de té desinfecta. Lo hago dos veces al día cuando la gripe me agarra.
Aceite sólido para contracturas (mi invento del año pasado): Macero tomillo fresco en aceite de oliva durante dos semanas. Luego cuelo y caliento suavemente ese aceite con cera de abejas rallada (proporción 4 partes de aceite por 1 de cera). Vierto en un tarro pequeño y dejo enfriar. Queda un bálsamo sólido que se derrite con el calor de las manos. Lo uso para masajear el cuello después de horas frente al ordenador. Huele a medicina antigua y funciona.
Tomillo con miel y propóleo para emergencias (el que preparo para mi madre): Mezclo tres cucharadas de miel cruda, una cucharadita de tintura de propóleo y dos cucharaditas de tomillo en polvo (seco y molido fino). Guardo en un frasco pequeño. Ante el primer cosquilleo de garganta, tomo media cucharadita, dejo que se deshaga en la boca lentamente. Mi madre jura que la salvó de tres faringitis consecutivas.
Indicaciones que aprendí a los golpes
El tomillo no es para embarazadas en cantidades medicinales. Una amiga tomó infusiones a diario sin saberlo y tuvo contracciones prematuras (afortunadamente todo bien, pero el susto no se lo quita nadie). Tampoco si tienes hipertiroidismo o tomas anticoagulantes, porque potencia sus efectos. Los niños menores de seis años, mejor con dosis muy suaves o solo en vapor.
No te pases con las infusiones: más de tres tazas al día me dieron acidez y un ardor de estómago que el tomillo no pudo curar. Y si usas aceite esencial de tomillo (no el macerado, el puro), diluye siempre: una gota por cada cucharada de aceite vegetal. Puro quema la piel como si te hubieras acercado a una plancha.
Mi tomillo de la ventana me mira cada mañana mientras preparo café. No es una planta cualquiera: es mi recordatorio de que lo pequeño, lo lento, lo que crece en una maceta, puede tener más poder que cualquier frasco de farmacia. Solo hay que saber escucharlo.